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Soluciones Hogar

Fugas, desagües y presión

Problemas de fontanería

Soluciones para grifos, sifones, atascos, cisternas y problemas habituales de presión de agua.

La mayoría de los problemas de fontanería doméstica se agrupan en tres familias: fugas, atascos y falta de presión. Con esa clasificación se diagnostican casi todos los casos: primero se localiza el punto exacto del agua, después se abre lo más accesible (aireador, sifón, cisterna) y solo entonces se decide si la reparación es de quien lo está viendo o de un fontanero.

Estas guías siguen ese orden: qué mirar antes de desmontar, con qué herramientas, qué piezas son estándar y fáciles de sustituir, y qué señales indican que el problema está en la bajante o en la instalación del edificio, donde ya interviene la comunidad.

Por dónde empezar

Guías de diagnóstico

Grifo de cocina goteando agua

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El grifo gotea

Un goteo por el caño, la maneta o la base describe averías distintas. Localizar el primer punto de agua evita comprar una junta o cartucho equivocado.

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Grifo con fuga de agua en la base

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El grifo pierde agua por la base

Una fuga por la base del grifo es distinta a un goteo por el caño: aquí el agua se escapa por el cuerpo o por la fijación, y el diagnóstico depende de distinguir si aparece al usar el grifo (juntas internas) o de forma permanente (fijación o latiguillo). Esta guía te lleva del papel secante a la pieza exacta a sustituir.

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Desagüe de fregadero de cocina atascado con agua

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El fregadero está atascado

La grasa y los restos que bajan por el fregadero acaban formando un tapón pegajoso en el sifón o en el primer tramo de tubería; en la cocina española, el sifón es el sospechoso habitual. Lo bueno es que la mayoría de atascos se resuelven con un desatascador y diez minutos de paciencia, sin echar un solo producto químico. Esta guía te dice qué hacer en orden, de lo más simple a lo más profundo, y cuándo parar y avisar a un profesional.

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Cisterna de inodoro con sistema de descarga

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El inodoro pierde agua

Una fuga puede ser silenciosa (agua que pasa a la taza) o visible (base, latiguillo). Localizar el punto exacto antes de cambiar piezas evita comprar lo incorrecto.

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Tuberías de fontanería bajo fregadero con fuga

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El sifón pierde agua

La mayoría de fugas del sifón vienen de una junta mal asentada, una tuerca floja o una pieza plástica agrietada. La posición del charco es la primera pista.

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Agua saliendo de una alcachofa de ducha

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La ducha gotea cuando está cerrada

Un goteo en la ducha con el grifo cerrado casi nunca viene de la tubería: el agua queda atrapada en la alcachofa o en el brazo y busca salida por el punto más bajo. En la mayoría de los casos basta con cambiar el cartucho de la llave o la junta de la alcachofa, dos piezas baratas que se cambian en minutos. Antes de desmontar nada conviene cerrar la llave de paso de la vivienda y entender de dónde cae el agua exactamente, porque el origen cambia por completo la reparación.

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Desagüe de fregadero de cocina

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El fregadero de la cocina huele mal

El olor del fregadero casi nunca viene de la tubería de bajante; llega desde el interior del mueble, donde se acumulan restos de comida en el sifón, en el tubo ondulado o en el desagüe del lavavajillas. Cuando el sifón pierde agua, su cierre hidráulico deja de funcionar y el olor de la bajante sube directamente a la cocina. Antes de gastar en desatascadores conviene mirar debajo del fregadero, porque la solución suele ser limpiar, rellenar de agua o sustituir una manguera mal instalada.

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Grifos de cocina con manetas cromadas

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El grifo no gira o se ha quedado agarrotado

Cuando una manilla o una base de grifo se queda agarrotada, la causa más habitual es la cal cristalizada en el interior del mecanismo o en la junta de fricción de la base. Forzar el giro con palanca casi siempre termina rompiendo el cartucho o la cerámica interior, que son piezas caras de sustituir. En cambio, con un desincrustante, un poco de paciencia y a veces una simple llave para apretar la tuerca de base, la mayoría de los grifos vuelven a girar con suavidad sin desmontar nada.

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Pulsador de descarga de inodoro

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El inodoro no descarga o descarga floja

Cuando la cisterna no vacía al pulsar, casi nunca es un problema de fontanería complejo: suele ser la cadena demasiado corta o larga, la goma de la válvula agarrada por la cal, o el pulsador desgastado. A veces, en cambio, la cisterna sí descarga pero el agua no arrastra, lo que apunta a una bajante parcialmente obstruida o al mecanismo que abre de forma incompleta. Con la tapa de la cisterna retirada puedes ver en segundos cuál de estas piezas falla y, en la mayoría de los casos, dejarlo resuelto sin herramientas especiales.

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Canal de desagüe con rejilla en el suelo

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La ducha se atasca y no desagua

La ducha que no desagua acumula el problema en dos puntos muy concretos: el sifón bajo la rejilla, donde los cabellos se enredan con el jabón, y el tubo de bajada, donde la cal y la grasa van formando una capa. El agua suele tardar en estancarse porque el estrechamiento es gradual, y cuando lo notas ya hay una buena cantidad de material pegado. La buena noticia es que casi siempre se resuelve desde arriba: retirar la rejilla y el tapón de cabellos resuelve la mayoría de los casos sin necesidad de productos químicos.

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Contador de agua doméstico con su rueda de lectura numérica

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El contador de agua gira aunque no estés consumiendo

Cuando el contador de agua sigue girando con todos los grifos cerrados, el agua está saliendo por algún sitio que no se ve. Lo habitual es una fuga en un sifón, en el mecanismo del inodoro o en un latiguillo que moja por detrás; lo menos frecuente pero más serio es una tubería empotrada rota. El valor de esta guía está en el método: aislar la vivienda por zonas y ir descartando, porque cada zona que descartas deja la fuga más pequeña y localizable.

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Válvula de paso y tuberías bajo un fregadero durante una intervención

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Las tuberías hacen ruido al abrir o cerrar los grifos

Las tuberías bien instaladas son silenciosas. Cuando un conducto golpetea al cerrar un grifo, zumba de forma continua o vibra contra la pared, está avisando de algo concreto: aire atrapado, presión excesiva, el golpe hidráulico del cierre brusco o una tubería que no está bien sujeta. Identificar cuándo ocurre el ruido (al abrir, al cerrar, continuo o solo en una estancia) basta para saber qué está pasando y qué se puede resolver sin abrir paredes.

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Interior de una cisterna de inodoro con el mecanismo de llenado

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La cisterna del inodoro no se llena o lo hace muy despacio

Una cisterna que no llena casi nunca es una avería grave: casi siempre la culpa es de la llave de paso del propio inodoro que quedó a media vuelta, de un filtro de la electroválvula tapado por cal o de una boya mal regulada. La ventaja de este problema es que el mecanismo es visible y accesible: con la cisterna abierta se ve enseguida si el agua entra, si entra poco o si entra y se escurre por el rebosadero.

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Agua saliendo con aspecto turbio por el grifo de una cocina

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El agua sale turbia, marrón o con burbujas al abrir el grifo

No todas las aguas turbias significan lo mismo. Una nube de burbujas que se aclara en un vaso en un par de minutos casi siempre es aire en la red; un color amarillo o marrón que se queda es óxido y sedimentos de tuberías antiguas; y si solo el agua caliente sale sucia, el foco está en el termo o en la instalación de agua caliente. El vaso de prueba y la comparación fría/caloría separan estos casos en minutos.

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Tubería exterior cubierta de hielo durante una helada

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Las tuberías se han congelado con la helada: qué hacer

Una tubería congelada no está rota todavía: el hielo ha tapado el conducto y el agua que queda detrás está a presión. El error grave es aplicar calor sin preparación o dar golpes, porque al descongelar la presión puede reventar la unión más débil justo cuando creías que todo iba bien. El procedimiento seguro es siempre el mismo: abrir un grifo para que la presión tenga salida, calientar de forma progresiva desde el punto del grifo hacia el tramo helado y revisar todas las uniones después.

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